Poesía

 

Conmemoración del Festín

(Del poemario inédito Variaciones del reino)

Carlos Cedeño Gil 

Para Caupolicán Ovalles

In Memoriam

 

Tú que heredaste los ojos del mar

Llegaste a mí en la conmemoración de los festines

Cuando un viento leve sopló en tus mejillas

La armónica de la red y del viaje

Tiempo de coronar caracolas para los místicos hallazgos

Encantamiento de tus muslos iluminando la noche.

 

 

Y giraba tu cuello hacia el mar como quien codicia la luna

Entonces los hombres contaban a otros hombres

La generosidad de tus fragancias marinas

Playas donde decíanse los salmos sagrados el arcángel al pájaro.

 

 

Tú que heredaste los ojos del mar

Y nostálgica huías hacia el horizonte blanco señuelo

Vuelo de gaviotas lentísimas fulgurando tu talle

 

Como si un Dios hubiese oído mis súplicas

Posándote tierna en las palmas de mis manos.

 

 

 

He aquí el rumor que surgió del océano como una voz profética

Mujer de confidencias ingeniosas

De senos pintados por el rayo solar

Bordeaste al mundo con tus aros caribes

Pulsando con delirio un sonido guarura en oleajes recónditos

REGRESO

Para Emira Rodríguez y

Magaly Salazar

 

 

Aquella mujer toma muy en serio mis juegos

Mientras su desnudez refleja plumajes en el agua

No todo lo que gira sobre su vientre

Es el mastelero de mi barco

O la magia del pico de mi pájaro.

 

 

Jamás la invito a compartir con los guerreros

En mi fortaleza de trinos de aves

Sin embargo aparece entre refriegas

Avivando mi arcoiris de cuidado.

 

 

De niña me sonríe desde su nube andamio

Y ya hombre soy un recio animal

Hipnotizador de diosas antiguas como el reino

Aquella mujer es un pasatiempo de regreso con la lluvia

Como el almendro enloquecido de la plaza mayor.

 

 

En mi copa de árboles en un ángel en fuga

Colgada a mis sueños como un talismán

Aquella mujer se familiariza con el giro de mis gallos

Acoplando miradas al corazón que habito

De nuevo ha regresado por sus fueros

Jineteando sus caballos azules

Entre ciudadelas de pronto.

 

CONTACTO MEMORABLE

Para Jesús Enrique Barrios 

 

Al margen del tiempo te columpias infancia

Y el olvido enciende la flauta del viento

Como si una ausencia merodeara tu alma.

 

 

Ves como giran los presagios del día

Y cómo ese extraño huésped golpea los cerrados batientes

Tocando su armónica al filo de quien indaga sus orígenes.

 

 

No busques tus raíces en la penumbra del oleaje

Ni subas por la huella del arcángel proscrito

Trepa por los hilos natales que dejaste a tu paso

Oyendo adentro la canción que tu voz te revela

La oración nacida del rayo de sol entre los patios familiares.

 

 

Ves cómo atraviesas las aguas del reino

Y emerge del fondo la ínsula inverosímil

La muerte del ave purifica mis lágrimas

Y un ramo de ardorosos clemones para las vestiduras de la melancolía.

 

Cuando pronuncio tu nombre digo los círculos del agua

Pueblo tu rostro con un haz de sol y otro de luna

Espoleando tus invictos desvelos hasta a niebla.

 

 

Un dios concede a la memoria estas noches de perennes contactos.


Carlos Cedeño Gil (Punta de Piedras, 1952), aunque a veces se pone su pinta de galán, es poeta y escritor, de vez en cuando educador, otras tantas funcionario público. Ha obtenido el Premio "José del Valle Laveux" (1989) con Poemas de la mujer del otro sueño, el Premio Madreperla (1992) de FONDENE con Ángel innumerable, el Premio Poesía "Correo del Orinoco", Francia (1992) con Señales de Sol. Además, el Premio de Poesía "Luis Castro" y el de Ensayo del Ateneo de El Tigre.


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