Tropel Antológico

Textos para recordar a

Emerson Rodríguez

Perucho Aguirre

Él. Emerson José Rodríguez Carrión hizo de su vida la negación de su muerte. Porque esa muerte de Él sólo ha sido una suposición. Como dice Rafael Cadenas en Los Cuadernos del Destierro: " Espero una canción distinta/ que resuelva/ ligera como el azulejo/ tan amorosa que no pueda desaparecer". Él. Emerson, aún es esa canción de Rafael Cadenas que jamás desaparecerá; porque la canción es así, como una encomienda imperecedera, candente recuerdo. Nos lo dijo Cruz Ávila en Los Rieles del Silencio "Decídete: El que piensa mucho las cosas/ termina por suicidarse/ con sogas de contemplaciones". Ésa fue su causa. Una decisión permanente por la vida y el amor. Y, aún. En Sumario de Somaris Gustavo Pereira, del mismo pueblo, su hermano de niñez y su amigo entrañable " vivir en un país envilecido/ puede ser experiencia útil/ para estómagos como el mío/ pero llevarlo adentro ya es el colmo". Y Emerson se llevó consigo ese país requerido y humano, útil y justo. Por eso anda en pena. Ese país no aparece por ninguna parte. Emerson Rodríguez es una canción sustancial y definitiva que subyace como una llama desesperada en el fondo marino de quienes supimos quién era. Volcán rebelde que siempre convirtió sus cauces y ramales en refriega explosiva y en centauro de un solo ideal ¡él hombre! Ferviente alumno de Unamuno "Te dejó una pequeña enciclopedia/ ¿pequeña? /un universo / y te la dejo en verso/ porque es el verso en sí, ya poesía". En Cancionero 395. Eso es lo que estos hombres nos enseñan. Leerlos y asimilarlos es cosa de poetas y Emerson lo fue a carta cabal, intensamente. Soñador por todos sus puntos cardinales. ¿Y, quién es que no sueña con néctares y deliciosos bocados para la vida y bienestar de la unidad? Lo que ocurre es que a los impostores de la palabra, a los fariseos de la verdad, les duele en lo más hondo el quehacer poético, que es una realidad tangible de la razón. ¿Hacerle caso o dar credibilidad a un poeta? No. Que va. Un poeta franco como el norte de los peñeros es un ser sumamente peligroso y de cuidado. Vicente Gerbasi lo dice en Vigilia del Náufrago "Anchas bocas se reían con rojo estruendo/ desde elevados puentes oscuros". En Emerson Rodríguez ese fue su permanente vestirse ¡Vestirse de poeta¡ Y lo logró. Punta de Piedras, lar de sus sombras y arenas. Pedazo de su corazón siempre encendido y nunca a media asta. Su puerto, tantas veces triste y pocas veces sonreído, pero cantor y grande como su gente. Su amada Punta de Piedras, en la Margarita de sus sueños incumplidos. Espanto y sortilegio. Su libro e inigualable cartilla. Por eso se hizo grande. Porque jamás abandonó su libro bueno para hacerlo suyo y de la humanidad.

UNA CUESTIÓN PARA FILÓSOFOS

Sería interesante

plantearse

hasta qué punto

he sido yo

quien ha escrito este poema

o

ha sido este poema

quien ha escrito algo de mí.

 

 

PARA QUE EL CANTO SEA

 

Quiero que

por favor

no aprisionen mi canto

entre los labios muertos.

 

Que no lo dejen allí

clavado

frío

agónico

muerto casi

No

¡por favor!

Que no sea mi canto

una ola perdida

entre un azul y líquido rebaño;

ni tampoco

el adiós que mordieron

los que no querían irse.

 

Que sea mi canto

marejada traviesa

que acaricie la barca

del pescador humilde

y salte entre sus manos

como los peces vivos.

 

Que sea mi canto

un refugio seguro

para el que ande perdido

entre su propia sombra

y una calle de luces

y un río de carcajadas

y un diluvio de voces

y un mal alborozado.

 

Ese ha de ser mi canto

y el tuyo

una lanza clavada

en el costado izquierdo

del que tiene dos túnicas

pero ningún hermano.

 

Ese ha de ser mi canto

y el tuyo

y el de todos

un huracán violento

de paz y de justicia

y mil niños jugando

con un canto

en la escuela

 

CARMEN LA QUE CONTABA

DIECISÉIS AÑOS

 

Carmen

la que contaba dieciséis años

un padre alcoholizado

tres hermanos menores que ella

y un novio

que soñaba ser capitán de un barco.

Carmen

la que clavó su adiós con bandera

sobre una playa huérfana de pájaros

y nunca más

pudo encontrar la ola

que llevara en su guatán de espumas

la promesa de boda

y los besos furtivos.

Carmen

ahora cuenta

frente a una

National Cash Register

las ventas del día

y las ganancias de una

tienda "Tax Free Shop"

 


 Perucho Aguirre (La Asunción, 1940), educador, músico y poeta ¡casi nada! Desde que estuvo en el Grupo "Zulia" fue bochinchero, carrera que siguió en el Liceo Rísquez. No lo pudieron corregir en la Escuela Naval de Venezuela, por lo que terminó fundando el grupo "Collar de Perlas". Desde hace muchos años lo soportan en Maturín como educador, dicen que lo cambiaron pelo a pelo con el poeta Lira Sosa.

En 1990 obtuvo el Premio Poesía del IPASME.


Contenido / ¿Quiénes somos? / Ensayo - Opinión: Editorial / El Vigía de los Mandingas / Juan Rafael García, un pintor para la posteridad / Francisco Mata: el hombre y su canto en la memoria / Lira, Breton y Césaire / Textos para recordar a Emerson Rodríguez / Consideraciones en torno a la Colegiación de los Escritores Neoespartanos / Cuando Coche era de piedra y sol / Reseña de Libros / Cuentos / Poemas / Teatro