30 cuerdas de historia espartana

Luis Emilio Romero y

Luis "Lucho" Velásquez

Un sábado de abril en Pampatar. Golpes de martillo en la techumbre de la Casa de la Cultura Manuel Plácido Maneiro. Allí se encontraban los mismos muchachos que un día incendiado por la claridad del puerto fundaron la agrupación musical Cuerdas Espartanas; hoy por supuesto más añejos: Miguel Serra, Wiliam Silva y Emilio Serra, ayudaban a su amigo Cruz Acosta, director de la institución cultural, a seleccionar cuadros para la exposición plástica en homenaje al conjunto quien arriba a sus primeros 30 años de faenar en la música margariteña.

Momentos después, luego de hacer un lugar propicio para conversar, en aquel ambiente impregnado de acrílicos y colores, es Miguel Serra quien irrumpe con su retahíla de recuerdos oteando en algún punto del mediodía aquel primero de mayo de 1971, cuando celebraban el cumpleaños de Wiliam y la melodía estallando en las cuerdas del bandolín recibido de Cumaná como obsequio de su padrino Braulio Carrillo. Allí nació la agrupación aunque no con ese nombre. "Formalizamos lo que veníamos haciendo mucho tiempo atrás: parrandas, aguinaldos, galerones, etc., tocar y cantar nuestra música...". Era simple y llanamente un grupo de parrandas, inicialmente organizado por Luis Lunar en la bandolina, Wiliam Silva en el cuatro, Miguel el cantante, Dámaso Indrigo en la marimba y Millo en las maracas. Luego vinieron las invitaciones fuera de la isla y del país. Fuimos a Curazao en dos ocasiones, acompañados del periodista Salvador Ernández coordinador del viaje en una travesía, en el ferry Intumaca II, antes de la Zona Franca.

En Pampatar, en días de carnaval Cuerdas Espartanas contagiaba con diversos ritmos. Posteriormente con la entrada de Jesús Ávila, el grupo cobra empuje. Relata Miguel, que ya él conocía a Jesús por referencias de su madre quien se crió junto a él en Los Robles cargando leña y agua.

Jesús Ávila y Cuerdas Espartanas

Fue en la calle Joaquín Maneiro, frente al Bar 3 de Mayo del recordado Chucho Lango". Llegó un hombre y se puso a cantar con la orquesta que amenizaba la fiesta del carnaval. Al escucharlo –con el marco musical de la Oliver Boys de La Asunción- Miguel Serra se acerca al señor Chevo Ferrer (el que Jesús nombra en Elegía Margariteña "con aquel sol caliente marchaba Chevo") y le pregunta quién es el tipo que canta y éste contesta que es Jesús Ávila. Interpretaba en ese instante, el Tinajón de mi abuela. Hablamos con el cantor de Los Robles manifestando nuestro deseo de que cantara con nosotros. Que necesitábamos un hombre con su talento. Había venido de La Guaira con la intención de formar un grupo, pero ya teníamos uno, él le echaría pichón. Viajó al Litoral para arreglar asuntos de trabajo y retornó poco después del primero de mayo. En ese entonces aún no aparecía El Guanaguanare, canción que lo hizo conocer. Se escuchaban, eso sí, El Salinero, Rumbo a Oriente y otras cosas. Jesús Ávila era conocido más que en Margarita, en La Guaira, donde participó en innumerables veladas y programas de radio. Los estudios de la Emisora Libertador fueron escenario de sus canciones. Grabó un disco de pasta con acompañamiento de Guillermo González, un guitarrista muy bueno. Luego vinieron los ensayos, montamos sus piezas. Él se hacía acompañar aquí, con Fucho Subero sobrino de Nicanor Navarro.

El nombre de la agrupación musical treintañera

Un día se aparece Jesús Ávila con una lista de posibles nombres para el grupo. Nombres que sometimos a la consideración de todos, entre otros: Perla de Oriente, Tradición Margariteña, pero cuando escuchamos Cuerdas Espartanas, todos a la una exclamamos: ¡Cuerdas Espartanas! Inicialmente Jesús no estaba muy de acuerdo con este nombre, pero acató la decisión de la mayoría. Lo importante –acota Emilio Serra- es lo que hacía Cuerdas Espartanas. No la cuerda en sí. Era la cuerda en cuanto a grupo para defender y difundir lo nuestro. La defensa de nuestras tradiciones a través de la música. El grupo vive su mejor momento cuando graba su primer Long Play en el año 76. Visitamos diversas regiones, Ciudad Bolívar, Ciudad Ojeda, otras partes del Zulia, pero el público más cálido fue el de Anzoátegui. La trayectoria de Cuerdas Espartanas no concluye en los 5 Long Plays y dos CD grabados con Madreperla y Arestinga en los 500 años del avistamiento de Margarita. Es caja de resonancia, una manera referencial muy arraigada de llevar a la música lo que somos. Con un perfil propio, Cuerdas Espartanas suma considerablemente al acervo cultural de estas islas una memoria diciendo a través del canto y la música buena parte de nuestras costumbres.

La mai es primero que el hijo

La religiosidad en algunos temas es otro elemento seductor a través del cual Cuerdas Espartanas se comunica con su gente. El Cristo del Buen Viaje y la Virgen del Valle conforman potenciales motivos de inspiración. En ambas fechas celebratorias es obligado interpretar canciones especialmente compuestas para homenajear ambas imágenes. Cuando le preguntamos a Emilio Serra acerca de la cantidad de canciones compuestas a estas referencias de fe, no tarda en responder: "la mai es primero que el hijo". Hay que señalar que en el tiempo, otros artistas se incorporaron: Eleazar Figueroa (cantante), Chu Aguilar en el contrabajo. Con esta agrupación han cantado Eddy Mago, Jesús Salvador Santiago, Jesús Enrique Guerra, Victoria Gómez. Cuerdas Espartanas, además ha acompañado a artistas como Chichí Caldera, María Teresa Chacín, entre otros.

Miguel Serra

He cantado desde que era carajito. Tenía seis años cuando canté por primera vez. Me gusta cantar polos, jotas, malagueñas, gaitas, aguinaldos. He sentido predilección por cantar estos géneros. Tengo una recopilación de aguinaldos margariteños. Nuestro poeta José Rosa Acosta ha compuesto para nosotros variadas y ricas canciones a las que Jesús Ávila ha puesto música. Imagen es un poema escrito por él y al que Emilio le agregó la música y está incluido en el disco compacto que pronto va a salir.

Al preguntarle a estos músicos sobre su predilección y comparación con otras agrupaciones musicales de relieve en la región, todos responden el Conjunto Guaiquerí, porque fue el primero. Él abrió caminos. Nos colocamos en la cola detrás de ellos porque fueron los primeros. El grupo nuestro tomando como referencia estas tres décadas, hoy es mejor. En el próximo CD incluimos temas como: Los zapatos maqueros, El Sábalo, La Burra, Pidiendo fiao, Jota Margariteña. 15 temas para deleitarnos y afianzar nuestra música tradicional. La entrada de Jesús Ávila a Cuerdas Espartanas fue muy importante. Esta circunstancia consolida de manera determinante la rica gama musical del grupo y su vida. La salida del cantautor no los amilanó, al contrario, obligó a crear su propio repertorio y arreglos.

Recordatorio. Al final de la cinta. Miguel a Millo Serra, su hermano: -Págale a Wiliam Silva el arreglo musical que le hizo al poema Imagen del poeta Checame-. Risas...


Luis Aníbal Velásquez. Poeta, graduado de Sociólogo en la Universidad del Zulia.

Preside el Instituto Autónomo de Servicios Bibliotecarios e Informativos del estado Nueva Esparta.


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