Editorial

I

 

El sextante marca el desorden de esta aventura escritural que viento en popa sobrepasa los límites de la "estima". En búsqueda de nuevas alboradas la embarcación de los sueños posibles con su carga de arte y literatura surca lejanos mares de la creación.

 

En la mocedura del tiempo se enarbolaron cantos que dieron a conocer a los cuatro vientos la esencia de una raza indómita que redimió el gentilicio y en la incertidumbre de la rogativa sobrevivió largas y prolongadas sequías que marchitaron el verdor del paisaje. En las bodegas del bajel la tripulación almacenó pergaminos, tinteros, plumas fuentes y una pizarra donde se mostraron al mundo los primeros garabatos con que antiguos pobladores escribieron con "plomillo" la historia de aquel pueblo, cuyos habitantes los emparentó el faenar y la bonanza.

 

Aún permanece en su puesto el serviola que custodia las viejas escrituras que testimonian un pasado donde los cronistas narraron la barbarie del colonialista y la valentía de aquellos que ofrendaron sus vidas en pro de la emancipación. La inspiración siempre fue libre. Los juglares entonaron sus cantos y hasta un pirata en medio de la barbarie honró la poesía.

 

Algunos manuscritos los sepultó la ira del conquistador, otros fueron consumidos por el fuego, aunque en ocasiones fue apagado "el santelmo". Cuando arreció la tempestad zozobraron navíos y en la costa los pájaros hablaban de naufragios. Con todo eso siempre hubo "barcos de libros" que descargó la estiba en el viejo muelle del puerto.

 

Al llegar los "tipos", el operario armado de paciencia pasaba largas horas ensamblando letras en los "componedores". Apretujadas integraban los textos que conformarían la plancha que el rodillo embadurnaba de tinta. La prensa de pedal imprimió en el papel la razón de ser de aquel entonces. Luego vinieron los avances tecnológicos que impulsaron el desarrollo de las artes gráficas.

 

II

 

En estos días de vientos globalizantes, que en el plano conceptual y teórico han creado grandes expectativas, cuando a la ciencia ya casi nada le es ajeno, la informática nos enlaza con nuevas realidades y el libro navega por los mares del Internet dando a conocer las manifestaciones mas sublimes del ser humano. En medio de todo este despliegue comunicacional aún hay espacios por cubrir que darán cabida a los nuevos creadores.

 

III

 

Al redactar este Editorial la revista Tropel de luces arriba a su sexto número. Nosotros: soñadores, románticos, formadores de vaina, antiparabólicos, tercos, vecinos, integrantes del soberano, seguiremos en nuestro empeño de continuar trabajando para que se recojan en las páginas de esta publicación aspectos importantes del acontecer en el mundo del arte, la literatura y la historia.

 

Es nuestro compromiso, no lo defraudaremos nunca, maestro Subero.

 

Jesús Rafael Cedeño

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